Me permito hacer una versión de este tema en el contexto laboral, quede resonando con la frase de Tal Ben-Shahar en su visita a Chile, profesor y autor de renombre internacional en los campos de la felicidad y el liderazgo, y creador de una de las cátedras más exitosas en Harvard del tema de la felicidad.
La frase que dijo y que me resonó muchísimo fue que uno de los elementos que contribuyen a la búsqueda del bienestar y el florecimiento es darnos permiso para ser humanos, que frase tan poderosa, permiso para ser humano.
Escribí este artículo inicialmente para la sección de Bienestar y Florecimiento, pero luego pensé que aplica también para el contexto laboral.
Se relaciona directamente con el concepto de seguridad psicológica que acuñó Amy Edmonson, seguridad para tomar riesgos y eso significa opinar, decir que no, pedir una extensión del plazo o pedir más ayuda si lo necesitamos.
Todo esto a veces se ve mal en el trabajo, pero los errores han creado espectaculares inventos, mas de 1.000 intentos hizo Edison antes de crear la ampolleta, ¿por qué no abrazamos los errores, los analizamos y crecemos en la mejora?
Hay días que el viento esta en contra, alguien de la familia enfermó o simplemente paso de todo en el trayecto al trabajo, tengo derecho a pedir un espacio para recuperar mi energía, ese día a lo mejor no voy a almorzar en grupo o simplemente no comparto la conversa en el café.
En el trabajo por ser “empleados, funcionarios, colaboradores, asociados” o como sea que nos identifiquemos no dejamos de ser personas, no dejamos de ser humanos, sentir o tener límites no nos hace menos profesionales.
Creo firmemente en la posibilidad de comprometerse en el trabajo y en el alto rendimiento, pero esto definitivamente funciona con espacios seguros para ser como somos. No estoy hablando de emociones desbocadas hablo de espacios seguros.
Tal vez implica reemplazar el automático “estoy bien” o “tener que estar bien” todo el tiempo por una pausa o recibir un maravilloso “como te puedo ayudar”
Estar atento a las señales que mitigo o anulo para no ser humano en el trabajo es importante, entender como manejo el agotamiento u otra emoción.
Finalmente somos humanos en todos y en cualquier contexto, bien por ello, pero mejor que eso, bien por poder aceptar todos nuestros matices. Por eso es que somos seres en construcción, aceptar nuestras luces y nuestras sombras es reconciliarnos con la esencia de darnos permiso para ser humanos, inclusive en nuestro trabajo.
“Darse permiso para ser humano no debilita la excelencia: la hace sostenible.”
— Inspirado en Tal Ben-Shahar


